martes, 21 de mayo de 2013



“VIVA ALLENDE, VIVA MADERO, VIVA HIDALGO, PERO ¡QUE VIVA MÉXICO!”


El tema que elegí esta vez para hablar es comúnmente popular en el mes de septiembre, ya que es relacionado con la festividad de la “Independencia” de nuestro país.

Hace algunas semanas fui al cine y vi una película, “El marichi gringo”, que más que hacer una crítica sobre esta, lo que me causo inquietud es la perspectiva y concepto que tiene de los estadounidense de  los mexicanos, pero algo más grave que esto es cuál tenemos nosotros, por eso realicé una pregunta a unos cuantos amigos, ¿qué es ser mexicano?, y debo decir que me encontré respuestas muy variadas y divertidas.

“Es un orgullo, guadalupano, aceptar nuestro pasado, comida, mariachi, pertenecer a este país, conformista, no sé”, estas son algunas de las respuestas que encontré y la verdad la “cereza del pastel” fue la última, “no sé”, esto demuestra que ni siquiera nosotros sabemos quienes somos.

Tuve una respuesta muy peculiar que no incluí en las anteriores, me interesaba demasiado ( aunque sabía un poco cómo iba a ser).La persona que la respondió es la tercera generación de una familia de españoles refugiados, entonces podemos decir que tiene “un pasado español, pero un presente mexicano”, casi como nosotros, pero el de él mucho más directo y reciente. Me interesaba particularmente su respuesta, ya que posee dos perspectivas, la mexicana y la española, y la fusión de amabas fue increíble.

“Ser mexicano es estar terriblemente acomplejado, renegar de tu pasado, ser hostil, y sin embargo ser alguien muy noble, y muy cálido. Buenas personas, castigadas por la historia y las circunstancias”.

Esta respuesta me fascinó, además que ayudará a explicar lo que quiero decir.

Para mí “ser mexicano” es una farsa, tal vez me oiga muy a la “#yosoy132”, pero antes de tomar la Estela de Luz les quiero decir lo siguiente. La manipulación ha sido un  gran y perfecto instrumento para la clase opresora, por lo tanto la exaltación del patriotismo, el difundir el amor a tu nación y sobre todo a lo que tienes, llega a caer en un estado de conformismo que hace que “te la creas”, donde dices, “qué chido vivo” y sobretodo resaltar el esfuerzo para que estés ahí, es por esto que nos hacen ver la historia como “El bueno, el malo y el feo”, o como héroes y villanos, donde siempre triunfó el bien, y que a pesar de que tuvimos tropiezos y fracasos por fin “somos estables”, por lo tanto debemos estar agradecidos. Esto claro es una estrategia para justificar “el sistema” y además de “ponerlo guapo”, un claro ejemplo de esto es la historia de bronce, que nos han inculcado desde la educación básica (primaria y secundaria pa´ los cuates), entonces lo más grave del asunto es que muchos se lo tragan, y siguen su vida pensando que cuatro “héroes” de la “Revolución Mexicana” fueron José, María, Morelos y Pavón.

Muchacho, señores, damas y niños ilustres, sólo me queda decirles, sobretodo a los chilpayates, tiren su libro de la SEP a la basura o investiguen (hasta Wikipedia es mejor), pero lo más importante, les dejo de tarea que descubran quienes somos, a qué venimos y dónde estamos, además de reconciliarse con su pasado.

Bueno ya me voy, sino terminaré escribiendo un libro se superación personal, aunque pensándolo bien no se oye tan mal, tal vez “La juventud en éxtasis 3” sería buen título, pero ese “ya es haría de otro costal”.

Y como último detalle, “¡viva México cabrones!” (Tres veces).

“PARLE”

miércoles, 8 de mayo de 2013






"PASAMOS DE TARZANES, PACHUCOS Y RUMBERAS A CHOLOS, CHUNDOS Y OTRAS COSAS MÁS"


Hace unas semanas vagando por Facebook me enteré de un evento que se realiza anualmente los días 27 de abril en el Salón Los Ángeles, ubicando en Calle Lerdo 206, 06300 Cuauhtémoc, Distrito Federal, México, de lo que estoy hablando es del Aniversario de “Tarzanes, Pachucos y Rumberas”. Este acontecimiento sirvió para darme de qué hablar esta vez.

Lo que voy a tratar es la importancia que tuvieron estas “tribus urbanas” para la actualidad. Primero que nada, sinceramente, no tenía ni la remota idea de qué diablos es un “Tarzán”, porque  me dediqué a encontrar respuesta a esa pregunta, la verdad por el tiempo y las fuentes no pude encontrar mucho, más que decir que son como los “primos mayores” de los Pachucos, ya que vestían de manera similar, pero con una playera de rayas horizontales, además que su auge fue antes que ellos, aproximadamente por los años 20.

De los Pachucos pude extraer más información, primero que nada me surgió la curiosidad de qué concepto se tenía de estos personajes en la actual juventud, y me encontré con que la mayoría (jóvenes entre 14 y 17 años) no sabían qué era un Pachucho, mientras que otros lo habían oído mencionar pero no les interesaba, además de que no sabían nada acerca de ello; aunque algunos no estaban tan perdidos, ya que contestaron que eran personas adineradas de los años 20 con buen porte y cualidades para el baile.

En búsqueda por distintas fuetes pude concluir que los Pachucos fueron aquellas personas que regresaban de Estados Unidos por allá de los años 50, además que se les denominaba por otro sobrenombre, “Chicanos”, ya que la mayoría provenía de Chicago, y por lo tanto venían con una inmensa mescolanza de culturas, desde su vestimenta hasta su idioma, el tan famoso “Spanglish”.

Una de las características del Pachuco es su vestimenta, por lo tanto a continuación vamos a describirla. Primero que nada están los grandes sacos que llegan a la altura debajo de las rodillas con un pantalón ajustado arriba del ombligo, bombacho a la altura de las piernas y enroscado en el tobillo, además de una camisa colorida en combinación con el traje y solapas que van desde el pecho hasta los hombres, esto claro con la compañía de unos tirantes, y no podría faltar el sombrero a la italiana con una inmensa pluma a un lado, con los inigualables zapatos de charol bicolor. Hay que resaltar que los Pachucos en ese entonces eran fuertemente agredidos, ya que mucha gente no los quería y los discriminaban por “rebeldes”, es por eso que usaban cadenas y las utilizaban en forma de defensa.
Al hablar de este tema el primer nombre que se nos viene a la mente de muchos es el de Germán Valdés “Tin Tan”, o mejor conocido como “El pachuco de oro”. Él fue de gran importancia y trascendencia para la aceptación de los Chicanos en la sociedad, ya que al adoptar el personaje ya mencionado fue causa de inspiración para muchos, y provocaría una fiebre en la juventud de aquella época.

Con el tiempo y la aceptación, los pachucos fueron creciendo en  popularidad, y  se ganaron el respeto a base de una muy peculiar característica, el baile, y por supuesto impulsada por el Pachucho de Oro en sus películas durante la Época del Cine de Oro Mexicano.

Ritmos como el danzón, tango, paso doble, rumba, swing, blues, tap, vals, polka, boogie-woogie, rock and roll, salsa, cumbia, guaracha, son cubano, y muchos más eran dominados por ellos, ya que el Arte de bailar no lo dominaba cualquiera, desgraciadamente el estereotipo fue muy malgastado en años posteriores con personas vistiendo de la misma índole, mientras asistían a “cabarets de mala muerte” como el Bombay o la Burbuja (me han dicho), porque los que realmente tenían inculcado el verdadero ideal pachuco no bailaban de “cartoncito de cerveza con la muñeca (la mejor chica de la casa)”; más bien, la loción, la colonia o la vaselina eran primordiales para poder asistir a bailar a Salones como EL Riviera, Caribe, México, California, La paya, San Luis, Buenos Aires, Colonia, y por supuesto Los Ángeles. Y desafortunadamente me atrevo a decir que no conozco México, porque “Quién no conoce Los Ángeles, no conoce México”.

Ahora me voy a centrar en aquellas mujeres que incursionaron en el Arte del baile de aquella época, y me refiero a las Rumberas, Cómo olvidar a María Antonieta Ponce, Ninón Sevilla, Tongolele, y muchas más que aparte de tener increíbles dotes artísticos fueron parte de una revolución sexual para las mujeres, ya que el rol que se jugaba para las féminas era muy rígido, y más en el aspecto sexual. Porque más que enseñarnos su cuerpo en aquellos rápidos movimientos de cadera, no daban a conocer la belleza de las mujeres y sobre todo su sensualidad al ritmo de la música.

Para poder concluir con este inmenso tema debo mencionar la importancia de la mescla cultural entre el vecino de arriba y los vecinos de abajo, que dan como resultado un fruto bastante exótico y sabroso, que dio paso a la evolución a las generaciones actuales, indirecta o directamente, pero lo más importante es reconocer de donde vienen estás influencias y sentirnos orgullos de ellas.

Por eso me quedo con aquella famosa canción de La Maldita Vecindad que es una muestra más de los enlaces de las nuevas generaciones con las viejas, porque “es la misma gata, pero revolcada”.

http://www.youtube.com/watch?v=jRN6n9Wgq2Q


“PARLE”